Undécimo día. Quimper y alrededores.

Decidimos este último día quedarnos cerca del hotel y descansar para realizar cómodamente el viaje de vuelta mañana. Para ello, a la mañana nos acercamos a Concarneu. Un pequeño pueblo pesquero muy bonito y con un casco antiguo similar a St. Malo pero en tamaño reducido.

Paseando por el casco antiguo encontramos una chocolatería alucinante ( con un montón de premios ) y unas tiendas con muchos símbolos Bretones. Aprovechamos además para compras cerveza Bretona, que tiene bastante fama y bien ganada, ya que las que hemos probado en viaje han resultado muy buenas y tienen menos graduación que las belgas.
De vuelta al hotel para dejar a Lola en la habitación, paramos a tomar una comida ligera en una crepería de la zona. La crepería se llama Du Moulin du Pont - Chez Mimi y paramos debido a la cantidad de coches de la zona que allí estaban. La verdad es que acertamos y comimos los mejores crepes de todo el viaje.
Nos ponemos guapos para dar el último paseo por Quimper y darnos el gustazo de cenar en un buen restaurante. El paseo por Quimper resulta muy relajante y la verdad es que el casco antiguo también tiene ese encanto bretón que tanto nos ha gustado.

Echamos una cervecita en una terraza y nos atiende una chica cubana, que muy amablemente nos aconseja un restaurante. Concretamente el restaurante se llama Keltia, donde cenamos muy a gusto y donde Ana se tomó un helado de postre alucinante.
Un buen colofón para nuestro este viaje, que ha resultado una experiencia personal muy enriquecedora y que aconsejo realizar . Espero que os haya gustado mi resumen y os pueda servir de guía a aquellos que estáis pensando en realizar una ruta similar.
Muchas gracias por vuestra atención.